Bruna se despierta en la casa de su infancia, pensando en su vida, disfrutandola, como haría una verdadera niña humana. Pero cuando ve a su madre regalaandole el collar se da cuenta de la realidad. Se despierta chillando. Esta vez en su casa verdadera, en su cama.
Se siente extraña, no tiene las cosas claras y una sensación de incertidumbre la invade.
Mira el reloj que lleva en su muñeca y, desconcertada no puede creer lo que ve, así que mira su despertador y lo mismo.
La habitación estaba llena de relojes que marcaban el tiempo de vida que le queda.
Preocupada y nerviosamente se da media vuelta en la cama y, de repente, allí tumbado a su lado está el omáa.
Del susto, Bruna se cae de la cama y allí el omáa empieza a hablar. Hace una cuenta atrás junto con los relojes.
"4 años, 3 meses, 19 días, 18 días, 17..."
Por su cabeza pasa su viejo amigo Yannis, que fue engañado por Ainhó, la falsa Roy-Roy.
De la cabeza de Bruna sale Ainhó y el omáa desaparece.
Ainhó lleva un detonador y Bruna sabe que accionandolo acabará con su vida.
Por la mente de Bruna aparece el recuerdo de su vecina y de la compañera de Miriari, ya muertas.
Bruna se asusta, y empieza a llorar, de sus únicas dos lágrimas aparecen Lizard y Nopal para derrotar Ainhó, pero de su temor sale Habib, que ayuda a Ainhó.
Matan a Habib pero Ainhó se escapa, salvada por el reino de Labari y mientras se escapa le cae el detonador al suelo.
Bruna se despierta.

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada