Mejor será que me vaya. Pobre niña. Esa niña no verá cambios antes de que el aire la enferme irreversiblemente. No, y yo tampoco. Hay mira, si ya no llueve... Pero, ¿No hay nadie en la calle?... Mira que és un lunes y sólo són las seis. Solo hay humanos que van con prisa. Debo llamar a Habib. MRR. ¿Todo bien? Saturno. Sede del PSH. Extremistas humanos. Allí podria descubrir algo... Nabokov. "Habib me lo dijo". ¡VENGANZA! Vaya caos. ¿Memas? Que extraño... Cuelgo. "Rep de mierda"."De mierda"."Mierda". ¡Oye! ¿Yo? ¡Mierda tu! y encima cobarde. Si, si, ¡huye huye! ¡Vaya morro tienen algunos! Déjalo, déjalo... Solo es un pobre chaval asustado. ¿Me estará siguiendo Lizard? No le veo... ¿Porque pienso tanto en el? Quita, quita. ¡¿Cómo puede ser que esta mañana no le viera?! Mejor será que apague el móvil. Con cuidado... y... ¡ya! Voy a dar una uelta a ver si alguien me sigue... ¿Y esa mujer? ¿Será un perro de Lizard? mmm... Voy a escaquearme usando el método del metro. Mirala, que estúpida, se le nota mucho que me está esperando. Voy a comprar el billete ya. Que hambre... Estación Tres de Mayo. Es enorme. Hay mucha gente. Debo esperar, paciencia. Esa señora va vestida muy rara. ¡Vaya barba que lleva ese seños! Debo estar alerta, Bruna no te desconcentres. Esta bostezando. Típico. Odio el ruido del tren cuando llega a la estación. Almenos ha llegado y podré despistar "la sombra". Aunque de sombra no tiene nada. Esta mujer no sabe hacer bien su trabajo. Es una palurda. Voy al final del vagón. Me perdera de vista si o si. Saca el descodificador de claves, abre, abre, abre. Uno, dos... ¡TRES! Tira la hoja y... ¡Adiós perrita! Que cansada estoy... quiero irme a casa ya... ¿Y a estos que les pasa? Me tienen miedo, seguro. Les diria algo pero... los asustaré mas aún. ¿Cómo puede una sentirse bien con gente así? Asco, asco, asco.
ATENCIÓN:
Este blog puede contener faltas de ortografía.
divendres, 8 de març del 2013
Mi querido diario
Querido diario, (Sólo 4 años, 3 meses y 21 días)
Creo que ayer cometí muchas estupideces, pero escribire lo mas importante, ya que tengo bastante prisa.
Para empezar fui al forense para hablar de la rep suicida y mientras hablabamos nos interrumpió Lizard, un agente de pilicía que no soporto. Es un caradura, interrumpió con las tipicas estupideces de agentes de policía, ¿Sabes que esto es il·legal no? ¡Que rábia!
Bueno y salí del forense para no tener que verle la cara. Y al salir fuí tan tonta que me teomé un caramelo... Con el cual me volví LOCA.
A partir de ahí me acuerdo de esta última noche a trozos. Recuerdo haberme quitado el tanga y haberlo tirado en el parabrisas del coche de Lizard, o almenos creo que era su coche. (¡QUE VERGÜENZA!) Y recuerdo haber ido a un bar. Pero nada más.
Y la sorpresa de esta mañana ha sido que me he despertado con un bicho al lado. ¡Que asco! Se supone que hemos... No quiero ni pensarlo.
Querido diario, lo he decidido, ¡NO MÁS CARAMELOS!
Querido diario, (Viernes, 12:15)
Tengo la cita con el amigo de Nopal de aquí a una hora. No me huele demasiado bien, tengo algo de miedo.
Almenos podré averiguar algo, o eso espero. El único miedo que tengo es que voy a una casa desconocida, si ocurriera algo estaría en un terreno desconocido y debería analizar muy rápidamente mis oportunidades de escapar. Aunque espero que no pase nada obviamente. No consigo quitarme esta mala sensación. Bueno espero encontrarme con una persona correcta, que no esté loco...
¡Ojalá no esté loco!
Deseame buena suerte.
El comienzo de la imaginación
(Lágrimas en la lluvia)
Sólo ayer, los medicos le digeron a Bruna que le quedaban 10 días de vida, sin esperanza de sobrevivir. Pues bien, Bruna tenía un cancer pulmonar muy grave por culpa de su afición a fumar.
Era inevitable y la muerte se acercaba, cada vez le quedaba menos tiempo.
Antes de la terrible noticia Bruna se pasaba el día comprando fulares ya que se había quedado calva a causa de la quimioterapia. Pero desde que los médicos le dieron la trñagica notícia cambió completamente.
Aún así, ella no tenía miedo de morir, ya que pensaba que la vida era un sueño y morir era despertar. Por lo que quiso aprovechar sus últimos 10 días al máximo y despedirse de sus seres queridos.
Hizo una lista en la que estaban escritas todas las cosas que quería hacer antes de morir. Estaban escritas cosas como: Decirles a mis padres "os quiero" por última vez, perderle el miedo a las alturas, enamorarme, etc. y por último escribió: morir en paz. Y aunque muchas de esas cosas no las conseguiría hacer, las escribió. Bruna consiguió muchos de sus propósitos, pero había poco tiempo y la lista era larga.
En su último día, Bruna, con muchos dolores imaginarios recibió una llamada del hospital, pidiendo disculpas por el error. A Bruna no le quedaban 10 días, sino 10 años.
Con el frenesí y la emoción su corazón n lo resistió y murió.
Y así como ella quiso murió en paz, ya que la ambulancia no llegó a tiempo.
Yo autor
Me llamo Rosa Montero y nací en Madrid el 3 de enero de 1951. Mis padres (José Montero, y Laura López) me incitaron a mi y a mi hermana a ser abogadas, mi hermana lo es, pero yo decidí estudiar periodismo y psicología, aunque esra última la dejé durante mi cuarto curso, ya que me di cuenta de que no era lo mío. Hoy en dia soy periodista y escritora. Desde 1976 trabajo para el País, de manera exclusiva.
En mi vida me han ofrecido muchos trabajos, pero el periòdico que siempre me ha gustado más es el País, ya que dera el periódico que siempre leía mi padre.
Mi primer libro de ficción se publicó en 1979, la novela Crónica del desamor, y si, hay partes del libro basadas en mi vida real y privada. Pero en fin, fue un buen principio como escritora para mi.
Después publiqué relatos y obras para niños a parte de una docena de libros de ficción.
No es para alardear, pero, gané algunos premios bastante importantes, tanto como periodista como narradora, premios nacionales y extrangeros.
Estaba casada con Pablo Lizcano, que también era periodista, pero quedé viuda y embarazada tras su muerte, con tan solo 58 años.
Después de su muerte entré en depressión y perdí al hijo del que estaba embarazada.
Mis otros dos hijos, Juan y Maria, no entendian mi depresión y para animarme me regalaron una cartulina hecha a mano.
después de eso escribí Lágrimas en la lluvia, en memoria de mi fallecido marido.
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